El mapa físico para viajar por carretera aún compite con el GPS (al menos en los Países Bajos) | Vive Saludable

El mapa físico para viajar por carretera aún compite con el GPS (al menos en los Países Bajos)

El mapa físico para viajar por carretera aún compite con el GPS (al menos en los Países Bajos)

Pero extender un mapa físico sobre una mesa y trazar la ruta conserva su atractivo. Si además se lleva en la guantera, puede sacar de apuros cuando el localizador falla o no hay cobertura. La ANWB renueva sus mapas cada dos años porque el interés no decae, y los destinos favoritos de los neerlandeses que se desplazan en automóvil son europeos. Desde Escandinavia y el e Irlanda, a Francia, Bélgica y Luxemburgo. Y de Alemania, Suiza e Italia, a España y Portugal, además de Austria, República Checa, Eslovaquia y Hungría.

“Hemos preguntado a nuestros socios si no preferirían disponer de nuestros mapas de ruta en formato digital, y la respuesta es que les sigue gustando tener un ejemplar impreso”, explica, al teléfono, Annelies Tichelaar, portavoz de la asociación. “Pueden subrayar el recorrido con bolígrafo y prepararlo de una manera más completa que con las porciones que va mostrando el navegador”, sostiene.

Organizar el viaje marcando los lugares que se desea visitar y enseñarle a los más pequeños por dónde discurren las carreteras resaltadas, o bien la diferencia de color que marca los ríos, “ofrece una perspectiva tangible y estimulante”, añade Tichelaar. El tradicional mapa de carreteras, con su laberinto de líneas, puede resultar también útil para acercar a los niños a las primeras nociones de topografía enmarcadas .

A partir del año 2000, los datos cartográficos que habían sido remarcados a mano con cuidado durante décadas se integraron en los Sistemas de Información Geográfica (SIG). Por otro lado, los localizadores GPS pueden dar una ubicación exacta en tiempo real y sin que importe la distancia. Pero como cambian la forma en que viajamos y hasta cómo nos orientamos, a veces son seguidos… al pie de la letra. En febrero de 2026, una encuesta realizada por el programa televisivo de actualidad y estilo de vida Hart van Nederland (El corazón de Países Bajos) indicó que, en 2025, el 17% de los entrevistados se había metido alguna vez en una carretera por donde no se podía circular. Otro 10% tuvo que dar la vuelta por indicación del navegador en un lugar peligroso. Por otro lado, un 26% de los conductores afirmó haber cometido alguna infracción de tráfico por atender “en exceso” las indicaciones digitales. Un 1% estuvo a punto de tener un accidente por esto último.

En la ANWB, que gestiona también el servicio de asistencia en carretera en caso de avería, admiten que los dispositivos son importantes y es evidente que su uso está muy extendido. Pero planear el viaje con el mapa abierto para ver todo el camino brinda otro tipo de inspiración. Luego se dobla y se lleva en el vehículo, “y como no necesita baterías, nunca falla”, recuerda, con buen humor, su portavoz.

Mucho, muchísimo antes de que nos inclinásemos sobre un mapa impreso o siguiéramos la estela del GPS, había ya una suerte de guías que mostraban rutas: las del , con sus vías y calzadas. Entre las más conocidas figura el denominado Itinerario Antonino, que se supone elaborado en el siglo III y recoge algunas de las principales. Otra es la Tabla de Peutinger, realizada a partir del siglo IV y que cubre Europa y partes de Asia y África del Norte. Conrad Peutinger, un humanista alemán que tenía una imponente biblioteca particular, lo publicó en el siglo XVI. Aunque no está a escala como los mapas actuales, junto con las carreteras mostraba ya ríos, mares, montañas, edificios, termas, puertos o faros. Las calzadas romanas eran también el camino pisado por los recaudadores de impuestos, que podían ir escoltados por guardias en función de los caudales que portaban. Con un poco de imaginación, la completa podría servir de anticipo de las relucientes guías que estaban por llegar y que aún no han desaparecido pese a los presagios de muchos.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.